domingo, 4 de octubre de 2009

Sin distancias



¡Acaso no te pusieron los hados en medio!,
para que tropezara contigo y me enamorara,
¡acaso no fue el destino quien me saco del tedio!,
para que mi corazón por el camino te encontrara.

Insondable es el destino por el efecto y su causa,
el corazón y el amor van como dos sombras
pero el mar nos pone distancia como tumbas,
y no hay Dios que nos impida el amor como excusa.

Aves migratorias cruzan por la marisma,
rumbo a tus costas de arenas diamantinas,
la pasión se desborda en las finas arenas,
soñando contigo como si fueras tu misma.

Sueños que me trasportan a tu isla,
bajo palmeras cocoteras nos amamos,
ya no hay distancias que cubran los hados,
ni excusas ni distancias para dos enamorados.

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