miércoles, 11 de noviembre de 2009

Sol negro



Y el Señor de toda vida oscureció,
dando sombra a las caricias de los amantes
al cortejo de los animales
al despertar de las crisálidas
a los fantasma,de sus tumbas.

El tinte azul del cielo se trastocó
suplantado por la sangre del ozono,
irrespirable por su anhídrido carbónico.

Llamaradas en su fulgor más mortífero
acosaban y aumentaban la radiación
de los cinturones Van Allen,
estrechando más y más al Planeta,
asfixiando los lamentos de nuestra madre
castigándola como una simple vendetta.

Se aperturaban agujeros en el inframundo
saliendo toda clase de elementales,
seres deformes, que esperaban su oportunidad
de poder vivir su libertad.

El caos reinaba por doquier,
el pánico se apoderaba de las gentes
induciéndolas a indignas muertes,
profanándose tumbas...
saqueando conciencias.

El subconsciente había tomado las riendas
sin estar preparado para domeñarlo
saltando de aquí para allá...
como caballo desbocado.

Habiéndose abierto las puertas del Hades
las almas tenían libertad para dominar,
poseer, subyugar, fascinar,
cayendo videntes y profetas
en sus redes impostoras.

Los guardianes del Orbe lloraban
las mezquindades de los hombres,
sin poder intervenir en los acontecimientos,
pues seguían teniendo libre albedrío,
para odiarse......o amarse,
así estaba decretado desde el principio de los tiempos,
nada podría alterar los acontecimientos.

La oscuridad del Sol podría disiparse
la vida de nuevo florecer,
y el Hades cerrarse.

Sólo la cordura tendría que desdoblarse
de la locura colectiva,
dominando al inconsciente...
preparándolo para más altas cuotas del saber
y de la fuente suprema..........poder beber.

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