miércoles, 21 de octubre de 2009

Esperando tu vuelta



Desplegando las velas rumbo a la nada,
como atracada mi alma en la ensenada,
quieta melancolía en un sol naciente,
mirada perdida, mi alma dolida.

Hace mucho que te fuiste,
atravesando el charco, al otro continente,
eterno se me hace tu viaje nuevamente,
cada vez que te vas, mi alma duerme.

Es muy larga la distancia que nos separa,
aunque tu llamada esté muy cerca,
necesito sentir tu presencia,
no un teléfono que reproduzca tu esencia.

No son celos el querer tenerte junto a mí,
no es posesión banal y siniestra,
es cariño y afecto a tu persona,
es el roce de tu piel que me emociona.

Con la libertad que da el amor te vas,
con la misma libertad regresarás,
la melancolía se tornará en alegría,
cuando por la puerta asome tu figura.

Suena el teléfono y la emoción me agita,
es tu voz, es tu risa, es mi corazón que palpita,
son las ondas hertzianas que tu sentimiento recorren,
son mis neuronas que por tu amor se derriten.

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