jueves, 1 de octubre de 2009

Esclavitud



Trabajando de sol a sol,
veinticinco de veinticuatro horas tiene el día,
para llevar el pan a mi familia,
como esclavo, trabajo noche y día.

Esposa tengo, incansable en sus labores,
dedicada madre es para los niños,
trayendo agua de muy lejos con sus botijos,
remedando descosidos, de los trapos de sus hijos.

No tengo linaje ni soy de buena alcurnia,
pero de casta le viene a este compadre,
duro en la vida y con sana alegría,
comparto pan y vino con todo el que se me pare.

Nunca deseé fama y fortuna,
no envidio ni a ricos ni a poderosos,
son como zombis al paso de la luna llena,
en vida muertos, en la muerte vivos.

No tengo papeles que me den la libertad,
pero con mi familia he alcanzado la felicidad,
pobres diablos son mis patrones,
creyéndose dueños de mil corazones.

Cansado tengo los pies de caminar,
cansada el alma de trabajar,
sólo miro las estrellas de noche al dormir,
pidiendo el deseo para mis hijos,
de un mejor vivir.

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