domingo, 11 de octubre de 2009

Mi dulce inquisidora



Te aprovechaste que escribía,
letras de sinfónica belleza,
eso creía yo,
me ridiculizaste hasta al agonía,
sabiendo que no lo aguantaría.

Siendo mis versos excelsos para ti,
cavilando excesos mentales,
todo por ti, sólo para ti,
mi dulce inquisidora.


Estrambótica en la crítica,
debatiendo en mentes,
nunca plantaste simientes
de amor en tu consciente.

Se de tus rarezas y durezas,
se de tus manías y altanerías,
sabes más que nadie,
eso crees, mi dulce e inmoral
sabelotodo.

Pero te lo perdono todo,
no me llegan ya tus malos aires,
e puesto buena cara a tu mal tiempo,
ya no me perjudica,
sigo viviendo a pesar de todo eso,
y te sigo queriendo,
aunque me derrumbes por dentro,
como en un oscuro plan siniestro.

Te sigo queriendo,
aunque tu mundo se pare,
aunque el mío siga adelante.

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