jueves, 1 de octubre de 2009

Nuestros ancianos terminales



Muchas miradas se esculpieron en mis retinas,
miradas de súplica, de consuelo, de sufrimiento,
miradas perdidas de ancianos con largas vidas,
ojos que me perforaban mi conciencia derretida.

Muchos he conocido por mi trabajo morir,
suspirando el último aliento de un mal vivir,
a base de drogas y medicamentos,
sus vidas eran puros tormentos.

La religión mal impuesta a cal y canto,
décadas de una fé mal formada y supuesta,
llegan a viejos con añoranzas y sin esperanzas,
de una vida más noble y mejor que la puesta.

No han sido libres para vivir,
¿como lo iban a ser mara morir?
en una sociedad marcada por la decadencia,
de los valores morales y la indecencia.

Dejemos que nuestros ancianos no sufran,
morir con dignidad es lo minimo que desean,
no permitamos que hechen sus últimas agonías,
y dejémosles morir en paz junto a sus familias.

Sus espíritus agradecerán nuestras bondades,
sus bendiciones se derramarán en esencias florales,
pidamos que cambien las leyes en su beneficio,
se lo han ganado, por sus familias, por su país,
y por su enorme sacrificio.

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