domingo, 15 de noviembre de 2009

Los sonidos de la noche



Paseando por entre farolas
medio dormidas,
carcomidas por el óxido
infestadas de depredadores
de pequeñas alas.

Caminando entre la noche sin luna
y el ocaso de un día gris,
tenebroso,
por aceras plenas de brea caliente,
alquitrán pegajoso
comiéndose tus zapatillas
por no tener claridad,
sólo una luz mortecina
vislumbrando cada esquina.

Pensativo vas deshaciendo el tiempo
las horas muertas de inactividad,
de una vida llena de asquerosa ansiedad.

¡ De pronto, escuchas los sonidos de la noche!,
hasta sus silencios resultan estruendosos,
gritos,
carcajadas,
música a todo gas,
riñas y peleas,
y algún que otro
¡ socorro!,
se te escarchan las venas
dejando de fluir sangre
y linfa por los capilares.

Un mundo de barrios demenciales
casi infernales,
pobreza por doquier
sólo lamentos,
nada de un querer.

Un mundo donde impera
la ley del más fuerte,
no del más listo y culto,
no del más bondadoso.

Un infierno donde las drogas
la prostitución y el pillaje
es ley y norma de conducta,
donde la vida empieza
y puede terminar el
mismo día,
acabando las horas
de la poca alegría.

Un espectáculo siniestro
acampando los demonios internos
en sociedades de oscuridad y placer,
siendo las almas compradas......
o alquiladas.

Los sonidos de la noche
y sus misterios,
en contraste con la luminosidad
de los barrios adinerados,
no mereciendo para mí,
el desgaste de mis dedos
en versos maldecidos
a pudientes, que en sus vidas
sus corazones han dejado de sentir,
sus almas por dentro, es todo un mentir.

No permitiré,
que las tinieblas hablen por mis versos
ensalzando "las virtudes",
los avances de todo tipo,
el lujo desmedido,
en detrimento de los desgraciados,
los desheredados,
los desahuciados,
los parias de una sociedad decadente
que se ha vendido como Judas
por unas cuantas monedas.

La pendiente humana
es del ochenta por ciento,
subirla nos costará
lágrimas y tormentos,
muertes y renacimientos.


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