lunes, 28 de diciembre de 2009

La nueva conciencia


Facultades latentes inconscientes,
semilla que germina sin avisar,
paradigma de la ciencia más progresista
¡salta a la vista!,
el capullo se metamorfosea en mariposa;
nuestro cerebro se une en simbiosis
según nuestra evolución
con energías cósmicas evolucionadas,
¡es el despertar de la nueva conciencia!.

Atrás quedó el antiguo cascarón
otro traje desgastado sin reparación,
atrás quedó lo conocido por nuestro intelecto
la pesadez de nuestros pensamientos y sentimientos
unidos a los mil devaneos y tormentos.

Un peldaño más en la escala evolutiva,
trayendo también su bagaje espiritual
y mil quebraderos en nuestra mente
de preguntas sin contestación,
pero un afán por saber y vivir
de forma diferente,
¡más diáfana que la anterior!,
menos mental...
más espiritual.

Facultades latentes que se despiertan sin avisar;
Clarividencia,
clariaudiencia,
percepciones de todo tipo extrasensoriales,
Telequinesía,
curación por energías cósmicas,
viajes astrales.

Y otras como todo lo referente al arte;
Música, escultura,
pintura,
poesía por inspiración...intuición.

Sin olvidar las nuevas tecnologías
más limpias y saludables,
más certeras en adaptarse
al devenir de los tiempos modernos
sin embrutecimientos ni tormentos.

El ser se vuelve más liberal
ecologista, humanista,
sabe que su madre Gaia
le dará lo suficiente para subsistir
en un maravilloso nuevo arte...
el de saber vivir.

El orbe está cambiando,
evolucionando según leyes universales,
como sus inquilinos cambiamos con él,
podemos seguir con la misma nave estelar
¡oh!,
apearnos en la próxima parada
después de nuestra muerte física.

De todas formas,
estamos condenados a ser felices
aunque millones de años tardemos
en adquirir la luz de la sabiduría...
que es la savia de la verdadera vida,
siendo el súmmum de la dicha y la alegría.

La evolución es incuestionable,
nada la detiene,
es un tren imparable.

lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Enamoramiento?..........tal vez


Solo con mirar tu imagen
se encienden las cenizas
echas polvo por los años de inanición,
arden los leños de la pasión flamígera
¡esa!,
que sube por el esternón
como serpiente sensual,
¡esa!,
que nos transforma a veces,
en un ser irracional.

Me pellizco creyéndome inerte,
me ruborizo,
con colores de ilusión
y una pizca de desazón.

Una alquimia especial
está operando en mí,
una transmutación de ferrosa oxidación
en armoniosa sensación anímica,
una razón o sin razón,
¡no sé!,
pero su calor es agradable,
su perfume embriagador
como ambrosía y néctar de agua miel,
¡la sensación!,
una distensión de mis músculos
relajándose en completa espiración.

¿Enamoramiento?

Es posible,
tiene fundamento
por las reacciones que se producen en mí,
sólo con mirarte a los ojos;
se siente mi alma poseída,
mi mente se embelesa
y mi corazón arde y tiembla.

Sólo con que me rozaras,
los poros de mi piel se abrirían
como puertas de par en par,
tu luz volvería a penetrar
mis murallas internas,
(demasiado fortificadas)
¡y de un beso!,
lograrías que este ser
cayese rendido a tus pies
poseído por el espíritu de tu amor.

En un chasquido del tiempo
te mostraría mi auténtico yo,
con inmensas potencialidades
para soñar y amar,
mi ser entero.....
sería tuyo.

Más sinceridad es imposible
en un ser humano frágil,
endeble por las nostalgias del pasado
que me tuvieron soterrado
cuerpo corazón y alma,
apagando sin querer
la llama del desear,
apetecer,ambicionar,aspirar,
en definitiva........amar.

Nadie puede con la muerte(es un final inevitable)



Llora por su desnudez,
siendo la soledad
lo que más le intimida,
lágrimas amargas, maldiciendo,
ojos rojizos de odio
produciendo escarchas ácidas,
gélidas,
así como está su alma
trastocada por el dolor,
¡sí!,
se le va su amor.

Después de mucho penar
en incontables horas de su tiempo,
el amado esposo se muere
naturalmente,
la danza de la muerte finaliza
él, viene por su alma,
nada hay que le detenga,
ni la desdichada y apenada esposa
ni los juramentos y pactos,
ni los insultos ni agravios
que le profiere al paciente Ángel,
la guadaña cumple con su misión....
sin ninguna remisión.

Ella se trastorna,
maldice,
patalea,
grita,
llora amargamente,
promete su alma a la oscuridad
a cambio de unos segundos más,
con él, con su amor,
aunque sea con su dolor.

Reniega de su existencia,
un don de la vida que se le dio,
intenta suicidarse;
con sedantes,
cortándose las venas,
inspirando gas letal.

La locura se apodera de ella,
una paranoia desquiciante,
una demencia sin vuelta atrás,
y con tal cúmulo de improperios
cae en la inconsciencia,
en un coma casi mortal.

No ha sido lo suficiente fuerte
para valorar lo que tiene,
lo que le queda en éste mundo,
se ha aferrado a una pendiente insalvable,
¡nadie puede con la muerte!,
es un final inevitable.

El fantasma de la opera